Supongo que será una de esas ocasiones en las que debemos agradecer a la empresa de Mr. Gates que nos recuerde nuestra naturaleza orgánica en este mundo cada vez más tecnológico, más gobernado por máquinas… Hablo del fenómeno del "decaying Windows" o "rotten Windows", algo que ocurre cada cierto tiempo de manera progresiva en toda instalación de este sistema operativo: al pasar el tiempo, los ficheros de configuración, las entradas del registro, etc. van gestionándose cada vez peor. Algunas desinstalaciones no liberan determinados recursos, o no se realizan adecuadamente, o aparecen asociaciones de fichero erróneas… el caso es que Windows se pudre. Empieza a tardar cada vez más en arrancar y en cerrarse, los programas tardan sensiblemente más tiempo en cargar, la pantalla se redibuja cada vez más torpemente, aparecen mensajes de error insospechados… Además, ocurre de manera progresiva, hasta que llega un momento en que o bien nos sentamos en otro ordenador y decimos eso de "oh, dios mío, este sí que corre" o, a la inversa, alguien se sienta en el nuestro y nos espeta "pero ¿cómo puedes trabajar así?"Si olisqueamos con precaución, sin acercar demasiado la nariz a la disquetera para no recibir un brusco impacto olfativo, podremos detectarlo: es ese aroma dulzón y decadente de la podredumbre. Ningún otro programa se pudre con tanta facilidad, con tanto "estilo" como Windows. Ayer tuve que formatear mi ordenador de arriba a abajo. Llevaba una temporada en la que, de tan podrido que estaba, parecía que se le iban a empezar a caer piezas, como en aquel vídeo de Michael Jackson. Fue una "parada controlada", hecha con todas las precauciones del mundo, datos respaldados en el Lacie, capturas de pantalla para recordar cómo lo tenía todo, listado de programas instalados… A pesar de todo, tardaré seguramente algunas semanas en volverlo a tener todo en su sitio. Eso sí, ahora corre que se las pela, va suelto, alegre, como un motor con el aceite recién cambiado. Parece increíble que sea el mismo ordenador. Hasta creo que me mira agradecido por haberlo librado de tanta podredumbre acumulada. Y de vez en cuando mira a su vecino, al portátil, con una carita así como de envidia, y murmura algo parecido a "Ubuntu… Ubuntu… " Articulo original: http://edans.blogspot.com/2006/02/el-misterio-del-windows-podrido.html

Google Buzz
Comparte y disfruta:
  • Facebook
  • Twitter
  • Print
  • email
  • Digg
  • Identi.ca
  • Meneame
  • Bitacoras.com
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • PDF
  • Posterous
  • RSS
  • Tumblr